El email es una entrada de posibles timos, sobre todo relacionados con bancos. Es muy fácil asustarse si recibes un email de tu banco pidiéndote que confirmes tus datos porque ha habido un problema con tu tarjeta, pero lo más probable es que jamás haya habido problema alguno, y que ese email ni siquiera sea de tu banco.
Este tipo de timos cada vez están más perfeccionados. Imitan el lenguaje típico de este tipo de mensajes, e incluso incluyen el logo de tu entidad bancaria para dar más confianza. Pero nunca, nunca te fíes de ellos. Porque hay cosas que, sencillamente, tu banco nunca te pedirá en Internet.
Número 1 indiscutible. Jamás respondas un email donde tu banco supuestamente te pide la contraseña de tu acceso por Internet, o incluso el PIN de tu tarjeta. Es más, los bancos no suelen pedir esos datos por ningún medio (ni teléfono, ni carta…). Si te la piden en un email, lo más seguro es que el remitente no sea tu banco.
La excusa más utilizada para intentar timarte por email en nombre de tu banco es la de que necesitan confirmar tus datos debido a un problema con tu cuenta o tu tarjeta, o porque han instalado un nuevo «sistema de seguridad»
Obviamente, esto tampoco es cierto. Si hay problemas con tu tarjeta, tu banco suele contactarte vía telefónica – o lo notas tú mismo al intentar usarla en un cajero.
Una variante del anterior caso es aquella en la que te piden que confirmes tus datos, pero mediante un fichero que debes descargar a tu PC (un PDF, un ZIP, etc.). Aquí el peligro es doble: no sólo estás dando tus datos bancarios a un desconocido, sino que además a saber qué contendrá ese fichero… Nada, directo a la papelera, sin abrir.
Algunos timadores llegan al extremo de pedirte que hagas una transferencia de prueba para solucionar un supuesto fallo técnico o porque dicen que hay problemas con tu cuenta actual. Te puede sonar exagerado, pero según una encuesta que se realizó en Gran Bretaña, hasta 3 millones de personas estarían dispuestas a hacer un movimiento de prueba en su cuenta si se lo pidieran vía email o por teléfono.
Hablando de llamadas de teléfono, tampoco te fíes de esos emails (o incluso los SMS o whatsapps) donde tu banco te pide que les llames a un número de teléfono. En todo caso, comprueba antes si el número se corresponde realmente con el de tu entidad, o haz una búsqueda del número en Google a ver si logras obtener más información.
¡Tampoco se trata de ponerse en modo conspiranoico! Simplemente, no te asustes cuando recibas un email de tu banco avisándote de problemas con tu cuenta o tu tarjeta, y analízalo con detalle antes de realizar alguna acción. El mejor consejo en estos casos es ser siempre un poco escéptico, y en caso de duda, contactar directamente con tu sucursal para quedarte tranquilo.
Si te preocupa este tema, aquí tienes 24 consejos básicos de seguridad y aquí te enseño cómo descubrir los timos en Internet.
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