La Raspberry Pi, para quien no lo conozca, es un mini-ordenador un poco más grande que una cajetilla de tabaco, fabricado por la Raspberry Pi Foundation con el objetivo de promover la enseñanza de los conceptos básicos de la informática en los colegios. Pero con una enorme y muy activa comunidad detrás, no han tardado en aparecer numerosos proyectos a su alrededor, más allá del estrictamente didáctico.
Uno de ellos es Raspbmc, una versión light de XBMC, el popular gestor de contenido multimedia, especialmente diseñada para la pequeña Raspberry Pi. Gracias a esta interfaz puedes tener tu propio media center con XBMC en unos pocos pasos y por muy poco dinero.
Lo primero que debes hacer, obviamente, es adquirir tu Raspberry Pi. En mi caso compré el modelo B, y añadí al pedido una cajita de plástico transparente (porque la Raspberry viene tal cual, es sólo la placa) y un adaptador para conectarlo a WiFi. El pedido puedes hacerlo en la propia web de Raspberry o, sin ir más lejos, en Amazon
Raspberry Pi es muy fácil de montar. Puede hacerlo hasta un niño de tres años. Sólo tiene unos pocos puertos de conexión:
Y eso es todo. Eso sí, la Raspberry Pi viene sin nada (es decir, sin sistema operativo) así que para usarlo como media center todavía queda algo por hacer: descargar la versión de XBMC para Raspberry y grabarla en una tarjeta de memoria SD.
Como verás, además de los enlaces de descarga, la web incluye una amplia sección de preguntas y respuestas con la que podrás solucionar cualquier posible problema. Hay guías paso a paso para la instalación en Windows y en Mac, y en unos pocos minutos podrás tener Raspbmc en una tarjeta SD, listo para usar con tu Raspberry.
Ahora llega el momento más esperado: probar la Raspberry Pi. En mi caso uso el cable HDMI para conectarlo a la tele y el adaptador WiFi para Internet, ya que no tengo una conexión Ethernet cerca. Inserto la tarjeta SD y enchufo el Raspberry a la corriente con el microUSB. Se encienden unos pequeños LEDs y…
¡Tachán! La Raspberry arranca y se ejecuta Raspbmc. Ahora es momento de indicarle en las opciones de configuración dónde están las películas y series que quieres ver. En mi caso uso un servidor NAS con tecnología UPnP que la Raspberry reconoce por defecto. Pero hay muchas otras formas de acceder a contenido: mediante carpetas compartidas en tu ordenador, o simplemente conectando un lápiz USB o un disco duro a uno de los puertos USB del mini-ordenador. Tienes incluso soporte para Airplay (para hacer streaming de lo que aparece en la pantalla del iPhone o iPad) y para la biblioteca de iTunes.
Y hablando de configuración, ¿cómo te mueves por los menús de Raspbmc? Hay varias opciones: la más sencilla y barata es descargar la app de mando a distancia oficial, disponible tanto para Android como para iPhone, y que va como la seda. Otra posibilidad es la de usar un teclado bluetooth, conectando el receptor en uno de los puertos USB del Raspberry. O incluso puedes descubrir, por pura casualidad, como pasó a mí, que el mando de la tele sirve también para controlar Raspbmc. No me preguntéis cómo. Simplemente funciona. (EDITADO: un lector nos explica la razón en un comentario)
Y eso es todo. Vale que requiere cierto esfuerzo y que no es tan fácil como el «enchufar y listo» del Apple TV, y que puede no ser tan bonito estéticamente, pero a cambio la Raspberry Pi ofrece ciertas ventajas: acceso mucho más abierto a más tipos de formatos, infinidad de opciones de configuración y personalización y, para mí, no tener que depender de tener el Mac encendido o tener que pasar por iTunes. Simplemente conecto la Raspberry Pi y ya tengo ahí todas mis series y películas.
Qué, ¿os animáis a probarlo?
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