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5 consejos para mejorar tu productividad trabajando desde casa

Hace ya casi dos años que trabajo desde casa, y en todo este tiempo he aprendido mucho sobre la productividad cuando uno trabaja en un entorno bastante diferente al de una oficina: el de tu propio hogar. Bien leyendo artículos de otros freelances, bien por experiencia propia, he ido probando trucos y métodos para mantener un buen nivel de concentración, creatividad y productividad… sin perder la cabeza en ello.

Porque no hay mejor sensación que la de acabar un día con todas las tareas de la lista de cosas pendientes tachadas, pero también es importante saber poner límites, poder concentrarse cuando toca, y tomar descansos también cuando llega el momento.

Aquí tienes algunos consejos que, si trabajas desde casa, pueden ayudarte a mejorar tu productividad.

 

Invierte en un buen equipamiento

Muchos de los que trabajamos en casa lo hacemos sentados ante un ordenador. Si sólo te dedicas a escribir, por ejemplo, no necesitas que tu máquina sea muy potente. En caso contrario (por ejemplo, si tienes que probar software, editar vídeo, diseñar páginas web…), tener un buen equipo tendrá múltiples beneficios en tu trabajo: podrás hacerlo más rápido y sin menos disgustos – por lentitud o cuelgues del sistema.

Eso sí, lo que todos los trabajadores de casa deberían preocuparse de tener sí o sí es un buen mobiliario: el escritorio y la silla de trabajo deberían ser de calidad, y no los primeros que pilles de oferta en el IKEA. Tu espalda te lo agradecerá. También hay que procurar que la habitación donde trabajas esté bien iluminada y tenga una temperatura confortable.

 

Establece rutinas

La flexibilidad que te proporciona el poder trabajar desde casa es también uno de sus principales problemas. Nadie te está controlando, así que es muy fácil dejarse llevar por distracciones. Por eso, y aunque trabajes por tu cuenta, es conveniente establecer si no horarios, al menos una serie de pequeñas rutinas: levantarse siempre a la misma hora, tener un horario de comida, etc.

A la larga, estas rutinas, aunque flexibles, te ayudarán a concentrarte mejor cuando toca y a poder desconectar cuando llega el momento.

 

Di «no» a la multitarea

La multitarea es el gran enemigo del trabajador, y diría que no sólo de quien trabaja desde casa, sino también de quien lo hace desde la oficina. Ya hemos hablado alguna vez de este tema, pero es importante recalcarlo.

Lo único que consigues compaginando dos tareas que requieren concentración al mismo tiempo es no hacer ninguna de las dos bien, así que lo mejor es enfocarse en una sola cosa cada vez, sin interrupciones, y ponerte 100% con ello hasta terminarlo. En ese momento, vas a por el siguiente elemento de tu lista de tareas. Y así, hasta terminar tu jornada.

La multitarea, por supuesto, incluye estar pendiente de las notificaciones del móvil o revisar el email cada vez que te llega un mensaje nuevo. Elimina estas distracciones también, y verás cómo tu productividad se multiplica.

 

Alegra el ambiente

Algunas oficinas cuidan mucho de su decoración e instalaciones para crear un buen ambiente de trabajo. ¿Por qué no hacer lo mismo si trabajas desde casa? No hace falta que pongas una mesa de ping-pong en medio del comedor, pero sí hacer el ambiente de trabajo más agradable… por ejemplo, con música.

En mi caso, uso Spotify constantemente para acompañarme en mis jornadas delante del ordenador. A veces es música más cañera, otras veces una sencilla banda sonora sin letra (cuando necesito concentración) para crear un poco de ambiente. En cualquier caso, la música es una forma muy fácil de alegrar tu día de trabajo.

 

Desconecta si necesitas hacerlo

Tan importante es ser productivo como saber cuándo parar. Trabajando en casa, esa línea entre lo profesional y lo personal se vuelve más difusa, porque al no cambiar de ambiente ni tener que desplazarte, es fácil acabar haciendo horas de más.

Por eso, y como comentaba antes hablando de las rutinas, es importante tener al menos unos horarios básicos, e intentar respetarlos al máximo – incluida la hora de acabar el trabajo. Porque ya sabes lo que dice la Ley de Parkinson: «El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine». Y dado que el trabajo en sí no va a acabar nunca y siempre encontrarás algo más que hacer, lo mejor que puedes hacer es poner tú mismo los límites, y saber cuándo descansar.

Haz pausas frecuentes durante tu jornada (no hay nada peor que estar 8 horas seguidas en una silla), termina tu trabajo a una hora razonable que te permita también tener algo de vida personal, y tómate de vez en cuando un día libre. ¡Porque tú lo vales!

 

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