Cómo superar tu adicción al email

Sí, eres adicto al email. Aunque no lo sepas o no lo quieras reconocer. Pero si eres de los que deja el email siempre abierto (ya sea en un cliente tipo Outlook o en una pestaña del navegador, como Gmail), tienes las notificaciones activadas (tanto en el escritorio como en el móvil), y miras el correo tan pronto como ves un nuevo mensaje (ya sea en el PC o el smartphone), tienes un problema: eres adicto al email.

Cómo superar tu adicción al email
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Pero no pasa nada, porque esta adicción se puede corregir siguiendo unos sencillos consejos que te propongo a continuación. Verás cómo se puede vivir mucho más tranquilo (y sobre todo, verás que no pasa absolutamente nada) si dejas de mirar el email cada dos por tres.

 

¿Por qué somos adictos a mirar el email?

El email fue una de las primeras formas de comunicación vía Internet que se popularizaron, allá por los años 90. Entonces recibir un email hacía ilusión, pero con el paso del tiempo se ha convertido en una herramienta de trabajo (y a menudo en una fuente de spam) y no siempre hace gracia recibir 20 correos cada día.

Aun así, lo seguimos consultando, muchas veces de forma compulsiva. Pero hay una razón científica que explica este comportamiento. De vez en cuando, al abrir el email, obtienes una pequeña recompensa: un mensaje que estabas esperando con ganas, buenas noticias de un amigo, una newsletter interesante… Esta recompensa produce dopamina, una sustancia química que nos produce una sensación de placer, y por tanto volvemos a comprobar el email, en busca de más mensajes que liberen esa sustancia que nos hace sentir bien.

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Si a esto le sumamos lo fácil que es comprobar tu email (abrir una nueva pestaña del navegador, tocar un icono en la pantalla de tu móvil…) es sólo cuestión de tiempo que comprobar la llegada de nuevos mensajes de forma compulsiva se convierta en un hábito – un mal hábito.

 

Sé más disciplinado con tu email

Como ya comentaba en este otro artículo, una de las primeras medidas que deberías tomar para acabar con tu adicción al email es limitar el número de veces que lo compruebas. Lo ideal es hacerlo 3 veces al día (por la mañana cuando empiezas a trabajar, a mediodía en la pausa para comer, y a última hora de la tarde), y NADA de tenerlo siempre encendido.

Haz que sea más difícil consultar tu email: además de tener el cliente o la pestaña del navegador cerrados, coloca la app de email de tu móvil en un lugar poco accesible, para que no esté en tu pantalla principal. Tampoco dejes el móvil cargando en la mesita de noche, para evitar la tentación de mirar el email justo antes de irte a dormir o nada más despertarte por la mañana.

Limita también el tiempo que pasas con el correo. Si tardas media hora en gestionarlo, es media hora sólo. Pasados esos 30 minutos, cierra la pestaña o el cliente, y a por otra cosa.

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Reduce y organiza tu bandeja de entrada

Intenta evitar conversaciones por email que se alargan en el tiempo, preguntándote antes de enviar una respuesta si es realmente necesario que lo hagas. También puedes reducir el número de mensajes de spam que recibes borrándote de todas esas newsletters que ya no te son de utilidad.

Utiliza un sistema de etiquetas, o crea carpetas en tu correo para gestionar los mensajes, basándote en su urgencia o en las tareas que puedes asumir (y las que puedes dejar para más tarde).

 

Minimiza las interrupciones del email

Una cosa es que tú tengas siempre el correo abierto y lo mires muy a menudo, y otra es que las interrupciones vengan del propio email. Desactiva las notificaciones de escritorio y las del móvil, y si es posible, usa aplicaciones de mensajería o gestores de proyectos para comunicarte con tus compañeros de trabajo de forma más rápida y directa.

También puedes optar por bloquear tiempo de trabajo, para aquellas tareas que requieran de un nivel especial de concentración, en las que cierres todo tipo de aplicaciones de comunicación.

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Crea nuevos hábitos lejos del email

Si tienes la costumbre de mirar el correo nada más levantarte, o hacerlo mientras vas en metro al trabajo, encuentra una actividad para sustituirlo (como hacer una breve sesión de ejercicio al levantarte, o aprovechar el desplazamiento al trabajo para leer un libro o escuchar podcasts).

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Otra cosa que puede ayudar a ser consciente de tu nivel de adicción (y por tanto buscarle remedio) es usar una de esas apps de móvil para saber cuánto tiempo lo usas, o un programa para medir en qué gastas el tiempo delante del PC.

Por ejemplo, una buena forma de empezar a ser menos dependiente del email es no usarlo durante los fines de semana, y extender poco a poco esos períodos sin correo electrónico a la tarde/noche, a partir del momento en que dejas de trabajar.

Por último, y como punto importante, no olvides darte una pequeña recompensa por cada logro que consigas en tu misión de «desintoxicarte» del email.

 

Un comentario acerca de “Cómo superar tu adicción al email

  1. Buenas. Yo reconozco que muchas veces se nos queda abierto. Pero sí, hay que limitar las veces que lo comprobamos; porque sin darnos cuenta cortamos la concentración máxima que requiere cada tarea para ser lo más productivo posible. Destacar que esto también pasa con las redes sociales u cualquier otra distracción. Cuando tenemos una lista de tareas debemos dejar de lado todo este tipo de distracciones, y realizar un chequeo periódico, pero sin sobrepasar. Espero que les sirva.
    Un saludo!!!

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